Educación ecosocial e intercultral
En Rostros y ríos creemos en el amanecer de un mundo nuevo. Uno más justo, equitativo, plural y sostenible para tod@s, donde la diversidad social y cultural, así como las relaciones comunitarias armoniosas con la naturaleza, sean el punto de partida para construir una vida más digna.
Somos un proyecto educativo desescolarizado, es decir, un espacio para las pedagogías que buscan defender la vida y humanizar la educación fuera de los límites de la escuela tradicional. Fomentamos el surgimiento de comunidades de aprendizaje en y para la libertad de tod@s. Pero además de ser un esfuerzo pedagógico, también emprendemos proyectos de carácter social y cultural para el fortalecimiento de las identidades colectivas, el sentido de pertenencia y el reconocimiento de prácticas y saberes en los territorios.

Nuestra mirada es ecosocial porque pensamos que es urgente reconocer la interdependencia y la ecodependencia en las que estamos inmers@s; dos conceptos clave para asumirnos parte de un tejido de solidaridades, afectos, cuidados y mutua dependencia con otros seres humanos y no humanos, así como con la Tierra misma.
Nuestra mirada es intercultural porque pensamos que solo con base en el reconocimiento explícito de nuestra diversidad en permanente diálogo podemos aspirar a tener una sociedad más respetuosa y plural.
Es por ello que nuestras dos herramientas pedagógicas de trabajo son la educación ecosocial y la educación intercultural.
Si hemos de aprender y de enseñar, creemos que debemos hacerlo no solo para ser más humanos entre nosotr@s mism@s, sino para reestablecer y mejorar las relaciones ecológicas con nuestra casa común, nuestro entorno, nuestro planeta, gracias al que es posible la vida.
Nuestra historia
La historia de Rostros y ríos se remonta al año 2013, cuando nació el colectivo Mil Rostros como iniciativa social no gubernamental, independiente y ciudadana para fomentar el respeto hacia la diversidad cultural, promoviendo los principios de no violencia y no discriminación.
El objetivo de Mil Rostros fue la difusión de derechos sociales y culturales con la intención de contribuir a la erradicación del racismo y la xenofobia, así como la aceptación e inclusión de minorías sociales y culturales en la ciudad de León, Guanajuato. La primera acción del colectivo fue la organización de una campaña autogestionada llamada #MilRostros contra el racismo y la discriminación, cuya finalidad fue la sensibilización sobre la necesidad de eliminar todas las formas de discriminación por motivos de raza, sexo, género, edad, orientación sexual, nacionalidad lengua, opinión política y clase social.
La campaña se difundió por redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter) y consistió en la promoción de derechos humanos, así como en la vinculación con ciudadanos y ciudadanas quienes emitieron mensajes de acuerdo a los objetivos de la campaña. Una de las metas fue reunir mil retratos que reflejaran la diversidad humana enviando mensajes en favor del entendimiento y respeto hacia la diversidad cultural.
Los siguientes años Mil Rostros se construyó como un espacio educativo autogestionado destinado al fomento del diálogo crítico intercultural y a promover el respeto a la diversidad cultural mediante espacios de formación independientes, no áulicos y a muy bajo costo. Mil Rostros colaboró con diferentes actores sociales para levantar el espacio educativo, quienes aportaron con sus conocimientos al diseño e impartición de talleres y cursos en diferentes temas: derechos de la diversidad cultural, mediación de conflictos interculturales, agricultura urbana, lengua náhuatl y divulgación de la ciencia. Todos los cursos y talleres fueron autofinanciables, destinando la mayor cantidad de ingresos a las y los talleristas y al mantenimiento de las instalaciones ubicadas en el corazón del Barrio Arriba en el Centro Histórico de León.
Como Mil Rostros nos sumamos también a proyectos de diagnóstico en materia de derechos humanos de niñas, niños y adolescentes, a acciones de defensa del derecho a la movilidad urbana y del derecho a un medio ambiente saludable.
Sin embargo, el destino de Mil Rostros, como sucede con un sinnúmero de proyectos autónomos, cerró sus puertas en 2016.
En 2022 decidimos retomar con Rostros y ríos las vetas de aquel esfuerzo educativo recuperando la experiencia acumulada con el tiempo y ambicionando de nuevo con un proyecto de enseñaje que rompa con los cánones de la educación áulica, jerárquica y burocrática dejando más espacio para la libertad, la horizontalidad, la democracia y la autonomía colectiva.


